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Este pueblo blanco está situado sobre un montículo
rocoso a 359 metros por encima del nivel del mar en la falda de una montaña
con nombre La Rábita. En el valle debajo del pueblo fluye el río
Cájula cuyo manantial se encuentra en las altas tierras vírgenes
de la Sierra Tejeda. El pueblo tiene una población de aproximadamente
mil habitantes la mayoría de los cuales se dedican a labores exclusivamente
agrícolas. Estas incluyen el cultivo de los productos tradicionales
de la comarca. |
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En tiempos recientes, aprovechando las técnicas agrícolas modernas se dedican también al cultivo de frutos tropicales como los nísperos, mangos, chirimoyas y aguacates. En el mes de mayo se celebra una fiesta popular llamada Día del Níspero en el que se reparte esta deliciosa fruta entre los visitantes a la vez que se puede degustar los platos típicos del pueblo acompañados por el excelente vino de la tierra. Además del encanto de sus plazas y estrechas calles Sayalonga tiene monumentos que son dignos de visitar como el Cementerio Circular cuyo curioso diseño viene de los tiempos moriscos y la iglesia parroquial de Santa Catalina construida en estilo mudéjar en el siglo XVI. Al aproximarse al pueblo desde la costa el visitante percibe la vista espectacular de la iglesia parroquial cuyos antiguos muros y vieja torre blanca se destacan dramáticamente del fondo lejano, oscuro y majestuoso de la Sierra Tejeda. |
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